Sala de 18 meses

Esta es la primer sala del jardín, sus integrantes tienen 18 meses o los van a tener al 30 de junio de este año.
Es la primera experiencia institucional, la primera salida fuera del ámbito familiar, el primer encuentro con pares de su misma edad y el primer contacto con adultos fuera de la casa de origen.
Todas estas son variables a tener en cuenta cuando se trata de tomar decisiones pedagógicas.
Se puede pensar un proyecto de inicio de socialización, referido a la ampliación de referentes adultos, pero no aún uno que apunte a lo grupal ya que previamente hay que generar condiciones personales que les permitan reconocerse como individualidades, con un manejo de sí mismos, para luego pensar en el acercamiento a los otros y en la exploración de ellos como pares de juego en la vida cotidiana.


Hay dos ejes básicos sobre los cuales trabajar: 
 
a) El cuerpo
Todos los chicos llegan a la escuela con un desarrollo motor básico y un control de las destrezas elementales como caminar, trepar y saltar, así como tomar y soltar a voluntad, empujar etc. La tarea deberá promover el perfeccionamiento de estas destrezas y a través de su combinación, la adquisición de nuevas posibilidades de acción y de uso del cuerpo como herramienta de aprendizaje, expresión y comunicación.
 
Psicomotricidad y expresión corporal, inclusión de elementos variados (almohadones, cintas, pelotas, telas, y ¡mi cuerpo!). Educación física y música, una mayor sistematización de las actividades y la pareja (el compañero) como un nuevo elemento en las experiencias físicas y expresivas. La creación y la búsqueda del sentido a los juegos corporales. El comienzo del juego dramático con la imitación de situaciones muy conocidas hasta llegar a situaciones imaginadas. La exploración plástica con diversos materiales que permitan vivenciar texturas, temperaturas, colores; el uso de diversos espacios: hojas grandes, pisos, pizarrones; diversas herramientas: las manos, los pies, pinceletas, hisopos grandes. La diferencia entre manchas y trazos a través del uso de crayones gruesos, tizas, etc. Comenzar a realizar ciertas acciones por sí mismo: lavarse las manos, colgar la mochila y los abrigos, buscar materiales en los estantes. Todas estas son algunas de las propuestas que se abren a los chicos y chicas para contribuir a su proceso de desarrollo y autonomía emocional, intelectual y motora.

b) El lenguaje 
La palabra es la otra herramienta del proceso de socialización que permite aprender, expresarse y comunicarse.
El lenguaje debe ser socializado para que todos podamos entender lo que estamos diciendo y podamos relacionarnos con los otros y con el mundo en un plano de acción simbólica abarcando cada vez más espacio y tiempo. 


Hablar, poniendo en palabras las acciones que se realizan, mirando imágenes y contando lo que se ve, los pequeños cuentos, las cuartetas con rimas simples, las canciones sencillas con mucho ritmo ponen a la palabra como un elemento más de juego en la vida de los chicos. Los títeres y los muñecos son grandes estimuladores de la palabra.
Esto permite la incorporación de nuevos significados concretos y abre el interés por la comunicación a distancia, el reconocimiento del nombre como representación de "mí mismo" y de los otros.


Si bien estos ejes no se perderán a lo largo del Jardín, en esta edad ocupan un lugar central que permite que en adelante puedan usarse como herramientas cotidianas.